Más allá hay dragones
La película “Memorias de África”
describe que cuando los descubridores del pasado creían haber llegado al límite
del mundo dejaban una nota que decía: “Más allá hay dragones” como una señal de
alerta, sin embargo a lo largo de los años surgieron exploradores con más
curiosidad que miedo y así fue como descubrieron lugares fascinantes y seres
desconocidos.
Está lección es análoga en la
historia de la ciencia. A través de los tiempos ha surgido en el ser humano la
necesidad de conocer el origen de la vida, de ello se desprende que cada
cultura haya una cosmogonía de la cual se una narración mítica que pretende dar
respuesta al origen del Universo y de la propia humanidad.
Desde la antigüedad, los mitos
han existido como relatos compuestos por acciones simbólicas que se
transmitieron de generación en generación, para ofrecer respuestas sobre el
origen del universo y del hombre, relacionándolos con dioses y mensajeros que
actuaban a nombre de éstos.
Los mitos muy distintos
de entre culturas tenían en común proporcionar una visión integradora
del mundo, facilitar el entendimiento de
los fenómenos que les parecían extraños y creaban una creencia colectiva que
dio origen a los que los acompañaron y proporcionaron la seguridad psicológica
para la construcción de una identidad para la vida en comunidad.
Los egipcios, los griegos, fueron
culturas que crearon sus propios mitos. Los estudios de astronomía de
Aristóteles planteo un Universo finito, donde no existe el vacío, formado por
una serie de esferas concéntricas. La envoltura exterior del Universo, lo
nombro el primer cielo» describiéndolo como una esfera que contiene las
estrellas fijas; dichas estrellas no tienen movimiento propio, pero la rotación
del primer cielo les hace permite movimiento de 24 horas. El movimiento del
primer cielo pone además en movimiento todas las demás esferas, las cuales
tenían cuatro elementos: la esfera de tierra, la del agua, la del aire y la de
fuego.
Fue en 1577, cuando la
observación de un cometa en el cielo
durante un par de meses. Despertó que el astrónomo danés Tycho Brahe lo
estudiara con detalle. Con su análisis del movimiento del cometa, Tycho llegó a
la conclusión de que debería atravesar las esferas cristalinas, concluyendo que
tales esferas, como entidades sólidas, no debían estar en el cielo. A partir de
entonces, dejó de creerse en su existencia.
Lo anterior nos demuestra que a
través de la historia se han encontrado correcciones en las creencias que
asumían como verdad.
En el tema del mundo microscópico
creían que los espermatozoides eran hombrecitos diminutos y los llamaban
homúculos, en cuanto se construyeron microscopios de mayor calidad descubrieron
que era totalmente falsa dicha teoría.
El descubrimiento reciente del
bosón de Higgs. Se creía hace 50 años en
la existencia de un campo llamado campo de Higgs, que permearía el espacio y dotaría
efectivamente de masa a las partículas elementales que la tienen,
diferenciándolas de las que no la tienen y viajan a la velocidad de la luz,
como el fotón.
Pero descubrieron un bosón, que
podría ser la partícula mediadora del campo de Higgs. Sin el bosón de Higgs,
ninguna partícula tendría masa, no habría átomos, ni moléculas, ni planetas, ni
estrellas, y obviamente tampoco seres
vivos este descubrimiento podría aportar también nueva luz sobre otros
problemas abiertos en física y cosmología: la propia composición del universo.
Respecto a la materia oscura. La
estabilidad de los cúmulos de galaxias y de las propias galaxias no se puede
explicar con la física que conocemos y aceptamos como válida sin recurrir a la
idea de un universo dominado por el lado oscuro.
El astrónomo suizo Fritz Zwicky
en los años treinta, determinó que las
velocidades a las que se desplazan las galaxias en su seno (como las abejas en
un enjambre), la única forma de explicar que el cúmulo no se disgregara en el
espacio era que existiera una gran cantidad de materia no visible, que lo
mantuviera ligado por efecto gravitatorio.
El 96% del universo sería oscuro,
desconocido, solo el 4 % estaría hecho del material ordinario que
conocemos.
Y aquí viene bien recordar el
consejo del poeta inglés del s. XVIII, Alexander Pope, cuando decía “No seas el
primero en probar las cosas nuevas, ni el último en dejar a un lado lo viejo”.
Para Albert Einstein en ciencia
la imaginación es fundamental afirmaba que es incluso más importante que el
conocimiento y Heráclito decía: “quien
no espera no encontrará lo inesperado”.
Por lo tanto la imaginación
vinculada a la investigación ligada a la paciencia pero persistir con la pasión
por encontrar la verdad nos llevará a descubrir muchas cosas que jamás hemos
imaginado.
http://www.pixton.com/mx/comic/2livqy0d
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